Doble puente al río


Cuna de músicos y cantores de tango, Zárate hace gala de una invaluable riqueza cultural, la belleza natural del Paraná de las Palmas y el acceso al complejo ferrovial Zárate-Brazo Largo: cerca de grandes ciudades, sigue siendo un oasis donde la naturaleza y el río llaman a un fin de semana tranquilo.

Por Nora Goya 

 

“Late un corazón / déjalo latir... / Miente mi soñar /déjame mentir... / Late un corazón / porque he de verte / nuevamente / miente mi soñar / porque regresas lentamente”, dice la letra de Al Compás del Corazón, grabada por Raúl Berón. Este cantor zarateño, junto con sus hermanos Raúl, José, Adolfo, Rosa y Elba, fue parte de los músicos que lograron el reconocimiento de Zárate en 2009 como Capital Provincial del Tango. Desde 2010, además, la ciudad es sede de la Cumbre Mundial de Tango. No son los únicos: a ellos se suman los aportes de Guido Rota, Armando Pontier y Enrique Mario Francini, así como los hermanos Homero y Virgilio Expósito, nacidos en la vecina ciudad de Campana. Además de este atractivo cultural, por estar ubicada a orillas del Paraná de las Palmas Zárate ofrece propuestas para disfrutar de la ribera y espacios al aire libre a lo largo de un día de campo.

RIQUEZA HISTORICA Por la autovía provincial 6, inaugurada en julio, basta un viaje corto para llezar a Zárate partiendo de Capital Federal. La ciudad aún conserva un aire de pueblo, con casas bajas y abundante vegetación, como el bosque de eucaliptos donde algunos artesanos ofrecen sus productos mientras las familias y jóvenes -que conforman la mayor parte de los paseantes- disfrutan sin prisas del lugar. Este espacio verde se encuentra a metros de la estación de tren, a la que llegan tres servicios por día.

Por su ubicación geográfica, Zárate conforma un nodo carretero del Mercosur y cuenta con un importante puerto de embarque de pasajeros y vehículos que brindó gran impulso al comercio. La actividad aumentó más aún con la inauguración en 1977 del complejo ferrovial Zárate-Brazo Largo, que une a la ciudad bonaerense con la provincia de Entre Ríos e impulsó su crecimiento, aunque siempre rodeada de una impactante naturaleza.

Desde la orilla del río se observa con comodidad la obra de interconexión, compuesta por dos imponentes puentes: el Mitre, que cruza el Paraná de las Palmas, y el Urquiza, que atraviesa el Paraná Guazú. Este complejo carretero y ferroviario fue diseñado por Fabrizio de Miranda y a partir de 1995 se llamó oficialmente Complejo Unión Nacional, aunque en la región se lo sigue llamando por su nombre original. Recorren la obra las vías del ferrocarril Urquiza.

Mientras tanto en Zárate pocos micros de línea circulan por las calles angostas que forman la cuadrícula cuyo centro es la Plaza Mitre, distinguida por una gran fuente de agua rodeada de la Iglesia y la Municipalidad. El anfiteatro inaugurado en 1988 fue bautizado en homenaje a Homero Expósito, autor de Naranjo en flor, quien pasó su niñez aquí junto a su familia. Estas y otras letras de canciones inundan de sonidos esta Zárate que todos los años festeja su aniversario con espectáculos de tango. Suficiente para atraer a los amantes de la música popular y permitir el reconocimiento de esta región como cuna de artistas, músicos, compositores y bailarines.

También bares y restaurantes abundan en “las calles del centro”, como las llama la gente, y son un buen lugar para hacer un alto durante la escapada de fin de semana que atrae visitantes desde Buenos Aires, La Plata y Rosario, ubicadas respectivamente a 80, 100 y 200 kilómetros. Ideal para un paseo de un día.

EL PARANA DE LAS PALMAS Las barrancas de Zárate dan hacia el Paraná de las Palmas, donde estuvo asentado el pueblo original. De la mano del desarollo económico, creció también la zona portuaria, que ofrece la posibilidad de animarse a la pesca deportiva y salidas a navegar. Además de las actividades en el río el entorno invita a las caminatas, a practicar ciclismo, skate o andar en roller en el Paseo de la Ribera, bajo el cálido sol de la temporada de verano.

Recorriendo la costanera se llega a un complejo construido de madera patinada y chapa que recuerda a las viejas casas de pescadores. Este espacio, conocido como El Mercadito, fue inaugurado a principios de diciembre y cuenta con numerosos locales de la gastronomía más variada, desde la parrilla a los pescados, el sushi y una cervecería donde se puede comer con vista al río y Zárate-Brazo Largo.

“Este lugar de noche estalla”, sostiene Belén, que trabaja de moza en unos de los bares desde el día de la inauguración. Algunos de los locales tienen las paredes cubiertas de piezas de chapa de puntas redondeadas, que imitan las escamas de los peces: un tipo de decoración que caracteriza también los negocios de indumentaria y venta de objetos de diseño y antigüedades ubicados en la planta alta de los distintos bloques, unidos por puentes de madera.

“Se aprovechó la vista a la costanera”, subraya Belén, que cuantifica el fenómeno: según sus cálculos, pasan por aquí hasta 1500 personas un sábado a la noche. En todo caso, el sol de verano y la comodidad de las instalaciones convirtieron al Mercadito en un lugar ideal para el descanso y el disfrute del aire libre frente al Paraná de las Palmas. El paseo se completa con algunas esculturas de hierro emplazadas en las callecitas laterales, mientras en una de las esquinas se levanta una grúa intervenida por el artista plástico Milo Lockett.

RESERVA NATURAL OTAMENDI De regreso a Buenos Aires, a orillas del Paraná de las Palmas se encuentra la Reserva Natural Otamendi, que se extiende sobre alrededor de 3000 hectáreas. Ubicada en el partido de Campana, la reserva posee selvas ribereñas y bajos asociados al Delta, barrancas naturales con bosques de tala y zonas altas con pastizales pampeanos.

Además constituye una de las Areas de Importancia para la Conservación de Aves y por estar ubicada dentro de una de las zonas más densamente pobladas del país presenta gran importancia como humedal (el 90 por ciento de su superficie está en zonas bajas e inundables). En esta reserva se protegen animales en peligro de extinción como el ciervo de los pantanos, el lobito de río y el federal.

Para los visitantes a pie, dentro de la Reserva Otamendi se ofrece un circuito interpretativo de un kilómetro que llega a un mirador con vista panorámica. Quienes vayan en auto pueden a su vez pueden realizar el sendero camino a Islas Malvinas, que comienza en la estación Ingeniero Rómulo Otamendi y recorre un camino de 5,5 kilómetros a través del cual se puede llegar al río.


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